La almendra chiquitana resalta en nuestra agrobiodiversidad como un auténtico superalimento energético que concentra proteínas, fósforo, hierro y grasas monoinsaturadas saludables. Su alto contenido de vitamina E le otorga propiedades antioxidantes esenciales para proteger las células, reducir el colesterol LDL y potenciar la salud cardiovascular. Es ideal consumirla cruda como un snack natural para preservar sus antioxidantes y beneficios cardiovasculares.
También se puede procesar en para consumirlo en batidos, untables, pesto o en harinas nutritivas para elaborar panes y galletas. Más allá de su valor nutricional, su recolección y cultivo sostenible juegan un rol ecológico crucial, ya que se convierten en una herramienta activa para la conservación y protección de los ecosistemas locales.
Las castañas amazónicas son una fuente concentrada de nutrientes esenciales. Son ricas en grasas saludables y proteínas, lo que las convierte en una excelente opción para personas que siguen una dieta basada en plantas. Además, son bajas en carbohidratos y no contienen colesterol.
El fruto (almendra) se aprovecha por completo: su semilla es comestible y de ella se extraen aceites que pueden tener usos comestibles y cosméticos como ser la fabricación de jabones y shampoo. Por otro lado, el almidón se usa para alimentar al ganado y su endocarpio (parte de color marrón oscuro) leñoso se utiliza como carbón por su gran poder calorífico. (Remillard, Flores, Fernández, et al., 2012)
Las nueces son una fuente importante de grasas saludables, como los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. También son una buena fuente de proteínas, fibra, vitamina E, magnesio y cobre.
Su contenido de grasas saludables ayuda a reducir el colesterol LDL (“colesterol malo”) y mantener la salud del corazón. Además, la nuez puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la salud del cerebro debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.