Fotografías y narración de: Stephanie Acarapi, 2026
Vuelco la mirada a aquello que siempre estuvo, en silencio, persistente, en mi plato paceño, en las comidas de mi abuela.
Y también veo su nobleza cotidiana, tan fácil de preparar, basta con hervirla unos minutos y está lista, una fuente generosa de proteína, calcio, hierro y zinc, contenida en algo tan sencillo como la haba.
De paso, tan barata, al alcance de muchos bolsillos, la libra a 2 pesitos.
Un alimento noble que, aunque no es nativo de Bolivia, ha echado raíces en nuestra cultura: HABITA
Doña Isabel, del Mercado Rodríguez, nos cuenta:
“Yo he crecido en esta calle, desde mis 12 años vendo; ahora tengo 60. Gracias a Dios hay venta, pero no se duerme”
Quizás, al final del cuento, no todo lo que se adopta es ajeno y yo ya aprendí a quererla. Gracias habita por llegar a esta tierra.
Esta narrativa se disfruta mejor en el siguiente link.
Esta narrativa es parte del Laboratorio: Fotosíntesis, un espacio de creación colectiva y acciones con alimentos en territorios.
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