El fruto del mistol es una pequeña baya redonda (drupa) de color rojizo-pardo, fundamental para la subsistencia y la cultura en las regiones áridas de Bolivia. Uno de los usos más extendidos en el Gran Chaco boliviano es el Café de Mistol que a diferencia del café real, no tiene cafeína, por lo que es ideal para personas con hipertensión. En la cultura popular se le atribuyen propiedades para “limpiar la sangre” y combatir problemas respiratorios como la tos y la bronquitis.
Es un “superalimento” silvestre rico en fibra, calcio, magnesio y antioxidantes, ideal para aportar energía en climas extremos.
En las comunidades de Tarija y Santa Cruz, el mistol se transforma en delicias tradicionales: Arrope de Mistol que es un jarabe espeso y dulce obtenido de la cocción prolongada del fruto. Es considerado un “manjar del monte”, y el bolanchao que son esferas dulces hechas de la pulpa del mistol mezclada con harina de maíz o algarroba, un snack energético que ha pasado de generación en generación.

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